
Demà dimarts 17 de maig comentarem "El tiempo entre costuras" de l'escriptora María Dueñas. Com sempre a les 11:15 hores. Ací tens alguns enllaços per a saber-ne més:El cambio de día, de aula y el empacho de "monas", puede ser el responsable de que solo cuatro gatos nos hayamos encontrado hoy en nuestra semanal reunión, en esta ocasión para hablar de este drama que, junto a Yerma y Bodas de sangre, forma una trilogía completa, y en donde el color predominante es el negro; el negro del luto que iban vistiendo a las mujeres, a veces desde muy pequeñas; el negro de las oscuras emociones que iban cubriendo sus vidas; el negro de los feos sentimientos que se acumulaban en ellas hasta salir en formas más o menos explosivas. Y en contraste, el blanco de las paredes, del paisaje, del sol... el blanco que todavía daba más oscuridad a sus vidas.
En esta ocasión no ha habido debate, todos hemos vivido, o en primera persona, o de oídas, situaciones similares a las descritas: mujeres tristes que vivían sometidas a sus propias circunstancias, a su propio machismo que les impedía hacer nada "impropio" de su sexo, ocultando sus mínimos deseos y amargándose a sí mismas y al resto de su familia, porque, si bien parece que todo esto ataca solo a la felicidad de las mujeres, ¿puede ser feliz un hombre viviendo en ese ambiente, rodeado de esposa, hermanas, hijas... incapaces de reír sin vergüenza, sin miedo?
En la segunda parte, hemos dado comienzo a la lectura dramatizada de esta misma obra, ahora sí repartiéndonos los papeles, y comenzando a poner nuestras voces al servicio de esas otras voces que ya no pueden hablar, que solo cobran vida cuando la pueden tomar de los que alegremente se la prestamos, y una vez más os invoco a acudir a estas reuniones, a colocar nuestras manos en la güija y dejarnos poseer por los espíritus de todos los escritores que han dejado parte de sus almas esperando nuestras llamadas.
M.J.
"Gabi no es precisamente la chica que invitarías a comer en tu casa si la conocieras de verdad, si supieras en qué ocupa su tiempo libre, o tal vez sí, tal vez todos llevamos dentro un anfitrión escondido, oscuro y tenebroso, ansioso por liberar sus más primitivos deseos, y que nos apremia a cocinar nuestros instintos... a fuego lento."




A la vuelta de Pascua, empezaremos el minitaller de lectura dramatizada de textos. Hemos elegido "Los intereses creados" de Jacinto Benavente. Si quieres saber algo más de esta obra, aquí tienes algunos enlaces:

Según Vicente, que ha sido el protagonista del día, y a través de él del libro que expone, somos un producto de Dios, y al mismo tiempo lo llevamos dentro de nosotros, formando un todo.
El libro expone distintos temas, entre ellos el de los hijos, asegurando que no son de los padres, sino una llamada de la Vida a sí misma, lo que Rosario ha expuesto asegurando que la vida es así, que "los bichitos buscan a las bichitas para perpetuarse".
Hablando de la alegría y la tristeza, según Vicente hay una especie de balanza entre ambas, y hay que lograr el justo equilibrio. Según Rosario, cuando estás triste te aguantas, y cuando estás alegre tienes que disfrutar a tope. Según Maxi, cuando está alegre sabe que en algún momento dejará de estarlo, pero eso no le amarga el presente... en fin, gustos para todos; yo creo que el ser humano no está predispuesto a la tristeza, tendemos a ser felices incluso en los peores momentos, y en ocasiones nos obligamos a sentir más pena de la que en realidad sentimos porque consideramos que es nuestro deber, o porque se lo debemos a alguien, pero en cuanto nos descuidamos, volvemos a reír.
En cuanto al matrimonio, para Vicente el libro defiende la igualdad entre hombre y mujer, aunque para mí frases como: "compartir vuestro pan, pero no comáis de la misma rebanada", o "llenaos la copa el uno al otro, pero no bebáis de una sola copa", pues como que no acaba de gustarme, acepto que cada uno tenga su propia personalidad y su propio espacio, pero que puedan juntarlo siempre que les apetezca, y beber de la misma copa cuando quieren, o cada uno de la del otro, ¿hay algo mejor que meter la cuchara en el postre del otro, o beber un trago de su vino?
Leí este libro, y varios más del mismo autor, en mi adolescencia, en mi principiante búsqueda de la verdad, o del yo misma, pero en la actualidad me parece algo obsoleto, y a pesar de la exposición, no tengo intención de releer nada suyo.
M.J.
"Ayudadme a comprender lo que os digo y os lo explicaré mejor".
Me parece adecuado comenzar con esta frase del propio poeta, y a partir de aquí, ¿qué? Todo el mundo conoce alguna poesía suya, bien porque lo haya leído, bien porque lo haya escuchado en las canciones de Serrat, y es porque su poesía nos es cercana, asequible, es fácil de leer, de entender, sencilla y que llega a todos los corazones, tanto en los poemas que dedica al amor, como al paso del tiempo, como a la propia tierra... es el verdadero poeta del pueblo y para el pueblo, que coge la sabiduría popular y la devuelve envuelta en un pañuelo de flores y mariposas, y no importa que la gente no le conozca, porque está en todas las bocas, ¿quién no ha dicho alguna vez: "la primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido", ha cantado su conocida Saeta, o ha seguido la estela del Caminante?
El nunca persiguió la gloria, ni intentó dejar en la memoria de los hombres su canción, pero la gloria le ha perseguido a él, y su memoria perdurará mañana como hoy, ¿puede ser de otra forma, cuando ya a punto de morir, en su propia mano escribió un último poema? ¿le preguntó a la muerte si era un sueño? ¡Quién sabe si despertó!
M.J.
Un cambio de última hora nos lleva al Camino, lo que ha hecho que algunas pongan cara de asombro y lleguen a preguntar: "¿Pero de qué narices estamos hablando?".
Bien, poco hay que decir del magnífico escritor que pinta con palabras una España que todavía muchos de nosotros hemos llegado a vivir, tal vez más aquellos cuya infancia ha transcurrido en algún pueblo, y que por consiguiente no se sorprenden con temas hoy en día tan absurdos como la censura de las películas o la estricta, y a menudo hipócrita, moralidad cristiana.
Delibes hace una radiografía de un pueblo, y de sus habitantes, y un canto a valores que tal vez actualmente sean difíciles de encontrar, como la amistad por encima de todo, amistad encarnada en Daniel el Mochuelo, un chaval al que su padre va a enviar a estudiar a la ciudad, y a través de cuyos recuerdos vivimos toda la historia: su adoración hacia el amigo mayor, más fuerte y más valiente, por el cual se ve capaz de afrontar cualquier riesgo; su admiración por el padre de dicho amigo, igualmente fuerte y, para él, ejemplo de lo que tiene que ser un auténtico hombre; su primer amor hacia una muchacha mayor que él, que es lo único que le hace desear estudiar y "ser alguien", para poder merecérsela, etc.
Un personaje sobresaliente es la Guindilla mayor, una mujer fea y arisca, perseguidora del pecado en todas sus formas, que llega a afirmar que Dios se ha llevado a una de sus hermanas porque era una inútil que no servía para nada, y a decir que la otra está peor que muerta por haberse escapado con un amante, y que sin embargo finalmente sucumbirá al amor cuando este se cruce en su camino.
En fin, acabar diciendo que quien quiera puede leer, o añadir sus propios comentarios sobre este libro en la página habilitada para ello (senegalvalencia.blogspot.com), que vale la pena leerlos, como vale la pena leer el libro quien no lo haya hecho todavía.
M.J.
Tal vez se había hecho esperar el encuentro con Blasco Ibáñez, pero cuando ha llegado no nos ha defraudado la presentación que de forma conjunta han hecho Enrique y Rosario, el primero centrándose en la vida en Alboraya, su historia y costumbres, y la segunda más en el libro en sí.
Ha sido interesante asistir al debate amistoso entre los dos expositores, ambos enamorados del escritor valenciano y defendiendo posturas similares pero paralelas, que no llegaban a encontrarse.
Nos hemos quedado con la idea de que la gente de Alboraya es muy buena, pero muy bruta, que se pueden hacer la puñeta unos a otros, pero que luego se desviven por ayudar cuando hace falta, que son preferentemente rurales, y muchos sobreviven con sus pequeños campos de cultivo, cuyos productos se venden luego familiarmente en el mercado central o de alguna otra forma, y eso tanto en tiempos de Blasco Ibañez como en la actualidad.
El libro habla de las duras condiciones de vida de la población campesina y agricultora, donde el tío Barret no consigue sacar adelante a su familia y se ve despojado de todo por "el amo", y el resto de campesinos se ponen de acuerdo para no dejar que nadie más arriende esas tierras, aunque sea por la fuerza, por lo que cuando llega Batiste, debe luchar contra toda esta oposición, llegando a matar al líder de la misma.
Basada en hechos reales, probablemente no esté muy alejada en el tiempo de cualquier otra historia que pueda acaecer hoy en día.
M.J.
Desde el primer momento se mostró como una persona muy sencilla y natural, al que no se le había subido el éxito a la cabeza, y en lugar de aburrirnos con un soporífero monólogo sobre si mismo o sobre sus novelas, decidió pintarse una diana para que todo el mundo pudiera lanzar sus preguntas hacia él.
A través de estas preguntas, nos dio a conocer su método de trabajo, basado en múltiples lecturas que atesora en su propia casa, acompañado de trabajo de campo en el que visita los lugares que utiliza para sus novelas, y diversas revisiones rompiendo y rehaciendo lo ya escrito, hasta conseguir el resultado apetecido.
¿Por qué repite con la novela histórica? Pues, según él, como con la primera tuvo éxito, ¿por qué no intentar repetir? Al parecer escribió una primera novela que no era histórica, y que nadie le quiso publicar.
Preguntado sobre la inspiración, respondió que en realidad esta no existe, que se escribe con el corazón, con la imaginación, y con la inteligencia, además de la perseverancia.
Comentó también las dificultades de publicar lo escrito, dando ánimo a los jóvenes para que no tiren la toalla al primer contratiempo, asegurando que él tuvo que llamar a muchas puertas antes de abrir la de la fama.
Cuando alguien le insinuó que seguramente le habría gustado vivir en la época de sus novelas, él lo negó rotundamente, asegurando que no podría soportar las terribles desigualdades de entonces, la forma en que unos pocos pisoteaban a los demás, y atestiguando que él siempre defenderá los derechos y las libertades individuales.
Igualmente, a la pregunta de si alguna vez escribiría algo con una protagonista femenina, contestó que le gustaría, pero que no sabía si, como hombre, sería capaz de hacerlo de forma convincente.
Y para finalizar, tuvo que rehusar hablar sobre su siguiente proyecto, como algo que no le es permitido revelar.
Paciencia, tendremos que esperar.
M.J.
¡Como se nota quien tiene don de palabra!
Patricia nos ha deleitado con un completo: nos ha presentado al autor y su obra, nos ha hecho vivir el libro y, después de obligarnos a cerrar los ojos, nos ha transportado a la propia personalidad del autor, como si fuésemos virus viajando por su torrente sanguíneo.
¿Qué tengo que decir yo entonces? Cualquier cosa se quedaría pobre, pero extenderé mi mano para solicitar la limosna de vuestra comprensión:
Pantaleón tiene que formar un grupo de visitadoras (prostitutas, para que nos entendamos) para aliviar las tensiones de los soldados, y como buen oficial del ejército, lo hace hasta sus últimos extremos, probándolo todo en carne propia y consiguiendo los resultados más óptimos, de forma que luego llueven sobre él todo tipo de injurias, pero también de halagos, siendo considerado un héroe para algunos, y un inmoral para otros, hasta que finalmente el ejército salga de él, sin que él consiga salir del ejército.
Si el argumento del libro es interesante, no lo es menos el estilo, que recorre distintos tipos, desde narrativa a periodismo, pasando por esquelas y programas radiofónicos, y supongo que más que se me quedarán en el tintero.
E igualmente fascinante resulta la propia vida del autor, con sus distintos matrimonios en familia, primero con una tía, luego con una prima, y menos mal que no ha seguido con una hija.
Desde aquí, un reconocimiento a nuestra profesora de griego, y una invitación a que nos deleite un día con algunos de sus poemas, o nos aproxime al teatro clásico y a su mitología.
M.J.
Hoy probamos algo nuevo, cambiamos de moderadores, y nuestros conejillos de indias han sido Lola y Rosario, que lo han hecho perfectamente (y no es porque sean amigas).
En cuanto al libro, como siempre, gana puntos al desvelar cada uno su punto de vista, y aunque sigo considerando que es un libro gris, en el que los personajes están apenas apuntados, como bocetos de grandes novelas que podrían ser escritas con cada uno de ellos, también acepto que esto no siempre es negativo, de hecho soy una apasionada de la fotografía en blanco y negro, que es la que muestra este libro.
El único personaje con algo de color, Hamida, ha sido igualmente el más polémico; ¿es mala, porque quiere ser feliz a toda costa? ¿no es ese un derecho inalienable en todo ser humano? ¿es también malo el "chulo" que le abre la puerta a esa nueva vida de fausto y lujo? Yo creo que lo sería si la hubiera engañado, pero si ella acepta todas las condiciones, eso le libera de su responsabilidad. El único engañado es el novio de Hamida, engañado, manipulado, y finalmente apaleado y asesinado, mártir bajo el yugo inglés, como apoteósica anécdota final.
M.J.
Se trata de una serie de relatos cortos, en los que el nexo en común son las mujeres, mujeres que han sido educadas para el matrimonio, para dedicar su vida a sus maridos y sus hijos, pero que dentro de un marco tan estrecho consiguen abrir pequeñas rendijas que las trasladan a otros mundos, fantásticos o reales, donde ella pueden ser las protagonistas de sus propias vidas.
El estilo de los cuentos es claro y sencillo, a pesar de alguna palabra o estructura propia del país de origen de la escritora, México; se trata de una prosa cotidiana para hablarnos de unos episodios cotidianos, sin denuncias sociales ni políticas, simplemente unas vidas que podrían pasar inadvertidas en todo momento, sombras de sus respectivos maridos, de sus familias, apenas espectros en un mundo donde lo único tangible es ser hombre, pero donde esas mujeres van desvelándose de forma delicada, sutil, pero sin marcha atrás: secretos, amores imposibles, rivalidades, deseos de todo tipo, todo surge de forma inevitable, pero sin detalles explicativos, dejando mucho en el aire, esperando que el lector lo recoja y lo transforme a su propio gusto, lo introduzca en su propia vida, en su propia cotidianidad.
M.J.
Un nuevo debut, la gente se va animando a presentar los libros, y en esta ocasión ha sido nuestra compañera Carmen Laborda, que ha superado su miedo y nos ha deleitado al hablar de este libro que, debo reconocer, me ha animado a leer, y no creo haber sido la única.
Un matrimonio concertado, sin amor por ninguna de las partes: una mujer desesperada por encontrar el amor, pero que no sabe mirar a su alrededor; un hombre que dice no amarla, pero que la cuida y la mima con toda la intensidad del auténtico amor, de ese amor que ella busca en otro hombre, en un hombre en el que quiere ver todo lo bueno y maravilloso que necesita para ser feliz, tal vez porque pasados unos meses él desaparece de su vida, sin tiempo para mostrarle la cruda realidad, quedando como el fantasma de esa felicidad que siempre está más allá.
Otra curiosidad del libro: los hombres, esos seres eróticos que supuestamente se acuestan con toda la que se pone a tiro, huyen despavoridos ante la crudeza del deseo de la mujer, plasmados en poemas sensuales.
El capítulo seleccionado para leer en clase es la carta del Veterano, el mítico amor de la mujer, perdonando a esta por usarlo en un relato con escenas amorosas, y eso me lleva a la pregunta: ¿podemos disponer libremente de la gente de nuestro entorno, cuando escribimos? ¿les robamos realmente algo al hacerlo? ¿dónde acaba la libertad de expresión y empieza el derecho a la intimidad?
M.J.

8/01/2011:
La Regenta.
Una vez más Pepa nos ameniza el día con su fresca visión de las cosas, redondeadas como siempre por nuestro moderador.
La acción se centra en Vetusta, donde la protagonista de la obra, Ana Ozores, se casa con el antiguo Regente, Victor Quintanar, un hombre bueno, pero ya viejo y sin ningún vigor sexual, lo que lleva a su hermosa esposa a caer en las redes del donjuán del lugar.
Para completar el círculo, también el canónigo de la zona se enamora de la Regenta, intenta seducirla, y demuestra su "hombría" a base de músculo.
Nuevamente nos encontramos con marcados estereotipos sexistas en los que la mujer tiene que llevar su virtud como bandera, renunciar a sus lógicos instintos, y morirse de asco encerrada en la torre de la hipocresía de una sociedad que lo hace todo a escondidas.
¿Cómo ha evolucionada la sociedad en todos estos años?
Por supuesto, hemos avanzada mucho, pero todavía quedan muchos pasos para dar hasta que la imagen de "hombre público", y "mujer pública", sea la misma.
M.J.
SI ALGUIEN MÁS ESTÁ DISPUESTO/A A PRESTAR ALGÚN OTRO LIBRO, PUEDE DECIR CUÁLES EN EL APARTADO DE COMENTARIOS. MÁS ADELANTE HARÍAMOS UNA LISTA COMPLETA.

No sé si es azar u otra cosa, pero hoy nos hemos encontrado con la escritora Eva Monzón. El encuentro ha tenido lugar en la presentación del nuevo Club de Lectura de la Federación de Pensionistas y Jubilados de CCOO-PV. Por un lado, nosotros/as hemos expuesto la experiencia de nuestro Club de Lectura; por su parte, Eva Monzón nos ha descubierto el otro punto de vista: el del creador, el del escritor.OS ESPERAMOS.
En el país de los ciegos, el tuerto, o en este caso la única persona que ve, no pasa a ser el rey, sino la esclava de los demás, la que les tiene que ayudar en todo, dirigir como puede, y ayudar, hasta que el peso de tanta responsabilidad la hunde y sólo el "mejor amigo", la persona canina, puede ayudarla a sobrellevarlo con su dulzura, con su ternura, con su amor incondicional.
A pesar de haber intentado reflejar todo lo de bueno que tiene este libro, que es mucho, me temo que la mayoría de los presentes se ha quedado más tanto con la parte negativa y cruel, como con la dificultad de leerlo, tal vez en realidad un reto verdaderamente difícil para quien no tenga costumbre de jugar con las letras, pero que sigo pensando que vale la pena superar para absorber la cruel belleza de esta novela.
Que casi toda la acción suceda en un manicomio, no parece que sea algo gratuito, sino un escenario buscado para explicar una situación que lo convierte todo en un auténtico manicomio, en el que no hay ni médicos ni visitantes sanos, puesto que todos acaban igual de locos: irascibles y peligrosos unos, más tranquilos otros.
Puede parecer también curiosa la idea de una ceguera blanca, pues siempre suponemos que no ver es equivalente a verlo todo negro, y tal vez con ello nos quiera indicar Saramago que no es la ceguera normal, de los ojos, sino una más profunda, del alma o del espíritu, la ceguera que no nos deja ver lo que tenemos delante, que nos aísla de los demás y nos encierra en nosotros mismos.
Creo, sinceramente, que es un libro que hay que leer, aunque duela.
M.J.




7- Los trabajos se harán llegar a la federación por correo electrónico en Word a fevaepa@gmail.com o por correo ordinario los trabajos se harán llegar a la FEVAEPA C/ Doctor Clavero núm. 4, 03013 – Alicante, en disco CD con formato Word, no se admitirá ningún disquet 3 ½ por no poderlos leer en ningún ordenador. Los trabajos deberán llegar antes del 7 de marzo.

La encargada de presentar el libro de hoy ha sido Rosario, y lo ha hecho con una envidiable tranquilidad, una sosegada elocuencia que nos ha transmitido perfectamente las singularidades de la lectura.
En el posterior debate ha habido algún punto en común, todos entendemos el río-maestro de Siddhartha como una imagen de la propia vida, del cauce que siempre es el mismo, a pesar del agua que va cambiando, y que nos lleva al inevitable final, pero en lo que ha habido posturas divergentes ha sido en la apreciación del libro leído en la juventud o adolescencia, o en años posteriores, para algunos ha ganado con el tiempo, para otros, entre los que me cuento, no es que el libro haya perdido, hemos sidos nosotras las que hemos perdido inocencia, espiritualidad, y hemos ganado escepticismo, lo que no quiere decir que hayamos perdido el idealismo, pero ahora es otro, como otro es el agua del río que, en su recorrido, va añadiendo afluentes que en su nacimiento no tenía.
Interesante, como era de prever, la intervención de Vicente, defendiendo el idealismo sobre la materia, la búsqueda permanente del mejoramiento individual, y curioso su modo de ver un paralelismo entre el "om" hindú, y los "orgasmos religiosos" de santa Teresa de Jesús.
Igualmente interesante el punto de vista contrario, según el cual el hecho de ayunar, esperar y orar, en nada ayuda al resto de la humanidad, aunque por lo menos tampoco perjudica.
En resumen, lo que sí es cierto es que cada uno debe buscar su propia felicidad, y de nada le sirve la experiencia ajena, lo que otros le intenten enseñar, lo que hayan vivido, porque todos somos únicos y diferentes, y no nos satisfacen las mismas cosas.